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  • 23 de abril 2015
    Despidiendo al vecino

    -¿Podemos…podemos parar?- él se estaba desabrochando el cinturón cuando logre decirlo, él se detuvo sorprendido – ¿Que dijiste?- Su mirada era severa y tuve que desviar la mía –Si, es que… ya no… ya no quiero seguir haciendo esto, no esta bien- El soltó una carcajada y termino de bajarse los pantalones – ¿Estas jodiendo? Pero si te encanta, mamita- Siempre era la misma rutina.

    Llevaba meses teniendo sexo con mi vecino Jorge, la primera vez que lo hice con él había tenido mi...

    primer orgasmo y no dude en querer repetir la experiencia pero no sucedió, lo hacíamos cada 2 o 3 semanas cuando su esposa no estaba en casa y yo podía escabullirme de la mía sin que mi madre se diera cuenta. El sexo siempre era bueno pero lentamente se comenzó a volver aburrido, siempre era lo mismo, llegaba íbamos a su cuarto, nos desanudábamos y teníamos un poco de sexo, él se corría dentro de mí y todo había terminado.

    Lo voltee a ver, el hecho de que era un cincuentón con una barriga incipiente no ayudaba mucho, la única razón por la que había continuado con ese teatrito durante casi 5 meses era por la promesa de un nuevo orgasmo, esa sensación de placer corriendo por todo mi cuerpo, sacudiendo mi ser y haciéndome ceñirme en un mar de gozo.

    Pero cuando me di cuenta de que no lo volvería a experimentar con él, así que tuve que encontrar una manera de acabar con todo eso, así que ese día me decidí. En esos tiempos tendría 16 añitos, mi cuerpito de niña tardo un tiempo en desarrollarse por lo que en esos tiempos mis pechitos eran bastante pequeños aunque no es que estuviera como una tabla, mi piel es de un color chocolate y me había dejado crecer mi cabello que ahora llegaba casi a media espaldita. Soy delgada desde siempre y un gusto sano por el ejercicio siempre me ah enorgullecido de decir que mi cuerpito es escultural pero sin ser extremadamente flaca.

    En esos tiempos aun era bastante tímida en cuestión a mi abundante libido y mi pequeña adicción al sexo, así que me conformaba con las esporádicas sesiones de sexo con Jorge y mis continuas exploraciones diarias con mis manitas. Ese día me había puesto algo fácil de quitar, la típica faldita de colegiala, una blusa blanca de botones y ropita interior normal, de esa de diario.

    Como siempre subí yo primero a su cuarto en lo que él cerraba todas las puertas y persianas, acomode todo rápidamente justo en el momento en el que él entraba, se comenzó a quitar el pantalón sin siquiera preguntarme y fue cuando trate de que nos detuviéramos.

    -Claro que no me gusta, solo que prometiste que no le dirías a nadie, por favor ya no quiero…- Se notaba que él estaba de mal humor al ver mi negativa, durante todos esos meses había actuado sumisamente pero en ese momento mi sangre hervía de querer imponerme –Vamos Patri nos la hemos estado pasando bien ¿no?- Se acerco a mi apresándome con su brazo, yo hice el intento de empujarlo pero sin resistirme mucho – Por favor para- No me digas que no lo has disfrutado, anda, dímelo- Lo empuje con más fuerza pero el forzó su cuerpo contra el mío besándome el cuello y manoseándome mis nalguitas por debajo de la falda.

    -No, por favor- comenzó a darle pequeños golpes para alejarlo pero él me tenia fuertemente agarrada, luego me empujo con fuerza y caí a la cama con un alarido, trate de arrastrarme hacia afuera escapando de él, fue entonces cuando me agarro de los tobillos.

    -¡Vamos perra! ¡Sabes cómo va a terminar esto! ¡Ponte flojita y disfrútalo!- Yo gemía y trataba de zafarme pero en mi interior comencé a sentir aquel calorcito en la parte interna de mi vientre y estuve a punto de soltarme y hacer con él lo que ambos queríamos pero internamente me forcé a seguir el acto.

    Me gire como para gatear fuera de la cama y él me jalo de los tobillos arrastrándome hacia atrás, yo gritaba y gemía que me dejara pero el ya poseído por la lujuria no pensaba parar, con una mano me levanto la falda y con la otra me arranco el calzoncillo a tirones, yo ya comenzaba a llorar y sollozar.

    -No... Por favor... ya no....ha...-levante la mirada hacia donde había escondido la cámara entre unos libros, la lente me enfocaba de frente así que podía ver mi carita y como él me forzaba con toda claridad. Al arrancarme el calzoncillo se saco su miembro y se puso entre mis piernas, levanto mi cadera un poco y de un solo enviste me penetro lo más posible.

    Solté un grito y no tuve que fingir el dolor al ser penetrada ya que el muy bastardo me había lastimado, me agarre a las sabanas y seguí llorando, actuando durante todo el tiempo sin embargo en mi interior estaba disfrutando esta nueva experiencia.

    -¡Que rico perra! ¡Así me gustas! ¡Tu coño apretadito que succiona mi verga! ¡Uhm! ¡Me corro!- Yo le gritaba que se detuviera y podía sentir como me agarraba de las caderas juntando mis nalgas a su pelvis -¡No te corras dentro! ¡Por favor! ¡No!- 

    No duro mucho antes de que sintiera como su miembro se retorciera dentro de mi seguido de aquella explosión de liquido caliente que me cubrió el interior por completo, seguí sollozando en lo que él se calmaba, el calorcito en mi vientre se expandía llenando cada fibra de mi cuerpo y comencé a temblar, quería mas pero tenía que actuar como si eso no me gustara.

    -Ya... por favor... - Sollozaba como exhausta pero el simplemente se salió de mi y con ambas manos me giro en la cama poniéndome boca arriba, yo me hice la resignada y apenas si me movía aparte de sollozar -Chiquita, vamos, no llores, esto no es tan malo o si, nunca te quejaste- Yo lo ignoraba y él se inclino para besarme y yo le voltee la cara evitándolo.

    Esto debió enfurecerlo porque me dio tremenda bofetada que sentí como el mundo se sacudía -¡Ah sí perra! ¡¿Así vamos a jugar?!- me agarro de la camisa del cole y la comenzó a desabrochar, yo solo sollozaba y le pedía que se detuviera como abnegada. Cruce mis brazos pero él los agarro con una mano en lo que termino de desabrocharme la blusita, la abrió y dejo mi cuerpo desnudo frente a él con mis pechitos y pezoncitos rosaditos al aire.

    Sostuvo mis manos encima de mi cabeza y se inclino chupando y saboreando mis senos, mordía mis pezoncitos y movía la lengua alrededor de ellos, luego se canso y me soltó las manos, me agarro de las caderas y volvió a apuntar su miembro a la entrada de mi vagina.

    Con el primer enviste me empujo la cabeza por sobre el borde de la cama y siguió envistiéndome lentamente, yo cerré los ojos y tuve que suprimir mis gemidos de gozo, agarre las sabanas con fuerza y Arque la espalda para reprimirme. Cada vez se me hacia mas difícil seguir actuando como si eso no me gustara, mi mente comenzó a hacerse borrosa, apenas si podía concentrar mis pensamientos mientras sentía como su miembro me penetraba una y otra vez, recogí las piernas detrás de el aferrándome a ese hilo de sanidad antes de volverme loca de placer.

    Si hubiera durado unos segundos más me hubiera entregado completamente y me habría vuelto la adicta al sexo que realmente soy sin embargo sentí como él se tensaba -¡No! ¡No! ¡No de nuevo!- Me cubrí el rostro con las manos para disimular mi expresión de gozo y sin embargo en la ultima penetración el se salió sin querer.

    Cuando se corrió estaba fuera de mi y su semen baño la entrada de mi vagina, algo cayo también sobre mi vientre, yo me quede sollozando, abrasé mi cuerpo con mis manos tratando de tapar mis pechos desnudos, al parecer a él le remordió la conciencia porque solo se alejo de mi y salió del cuarto -Báñate antes de irte, no quieres que nadie te vea así- Cerro la puerta levemente y escuche sus pasos en el pasillo alejándose.

    Mis sollozos se convirtieron en risa, y sentía mi cuerpo hervir de deseo, mis manos fueron a mi vientre donde tocaron su liquido aun tibio, tome un poco con los dedos y me los lleve a la boca disfrutando de su sabor salado, limpiando hasta la última gota de mis dedos. Mi otra mano sobaba mi vientre llenándolo todo de una capa de sus jugos, luego los dedos se movieron hacia abajo y sentí mi entrepierna empapada, mis dedos sobaron mi clítoris y luego entraron en mi llenándose de ese néctar tan delicioso.

    Estuve varios minutos masturbándome hasta quedar exhausta, luego me levante y fui al cuarto de baño donde me duche lentamente, al salir mi vecino se encontraba en la sala con lo cual no se me hizo difícil vestirme y esconder la cámara en mi mochila del cole antes de salir de ahí.

    Paso una semana antes de que lo volviera a ver, esa vez el vino a mi casa con un ramo de flores suplicándome perdón, mi madre no estaba y yo me mostré complaciente y alegre de que él estuviera ahí, le dije que fuéramos a la sala porque estaba viendo una película, no imaginan cual fue su sorpresa al ver que en la tele estábamos el y yo en lo que parecía sin duda una violación.

    Le explique que ya no quería estar con él y que todo había acabado y que si a él se le ocurría hacer algo le mostraría el video a todo el mundo, el se puso pálido, me acerque a él y le plantee un húmedo beso en la boca antes de decirle que saliera de la casa y no regresara jamás.

    Me gustaría poder compartirles el video pero lo perdí cuando mi madre me corrió de la casa más o menos un año después de lo ocurrido en este relato.



    ESCRITO POR: Patricia.



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